lunes, 11 de enero de 2010

¿Y qué?... Nada, como siempre

¡Otra vez! Otra vez la misma sensación de siempre, hormiguitas y mariposas se adueñan de mis órganos internos, sólo con pensar en esa persona, pero con una diferencia, esta vez me cayo, no lo hablo con los demás, no lo hablo casi ni conmigo mismo y, por supuesto, no se lo puedo decir.
el orgullo cierra la puerta, el miedo estrecha las paredes y el calor sofoca ¡Incluso con los primeros copos de nieve de los últimos sesenta años!

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