A veces pierdo el norte, hay veces q no sé hacia donde tengo que ir, y lo peor es que sé que ni si quiera me interesa donde está el norte, sencillamente pierdo mis objetivos... a pesar de eso todo puede ir bien, todo viento en popa. Pero el barco no tiene brújula y el cielo está nublado, o sencillamente no sabe a q puerto dirigirse, la mente no tripula el barco, el corazón es el místico timonel, irracional, caprichoso e impredecible... A este timonel le gusta navegar los días de tormenta, con la mar agitada, el riesgo, las velas llenas de sentimientos q mueven el barco a marchas forzadas casi a punto de romper los cabos q las unen al barco, olas de dudas y problemas amenazan por hundir el barco. Y es entonces cuando el timonel se esfuerza por mantener su rumbo, cuando la tripulación pone más empeño en mantener los cabos bien atados y el barco a flote, cuando el barco encuentra su verdadero "norte".

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